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domingo, 4 de diciembre de 2016

agendas

Repaso la agenda.
Voy encadenando pequeñas
insignificantes salas de espera:
la cita con el dentista
el concierto del martes
el recital que me receto
esta semana
fontanero ikea depilarme
tu cumpleaños
el café con ella
las cañas
esos anzuelos
las fechas límite
de las entregas
las exposiciones temporales.

Pasan los días, pasan
las agendas y nada
nada en ellas
ni rastro de lo que espero
de lo que dejo pendiente
tan urgente.
Ningún indicio
de cómo intento limarme
esta nostalgia pegada a mí
esa pieza mal encolada
que nubla el paso y emborrona
la calle los ascensores
lo que yo venía a hacer hoy.

Mira. La tengo aquí
junto a la nube marrón
de este ojo. Otro antojo.
Es una pasta espesa.
A veces amenaza
con llevarme abajo:
aprieta el cristalino y raya
el disco del nervio óptico.
Cuando ocurre tarareo tristeza
sin silencio entre sus pistas.

Debo poner cuidado al mirar.
Me lo repito cuantas veces anoto
para recordar
otra cita para el olvido:
poner lavadora
comprar libro
mandar currículum
y así agenda tras agenda.
Me lo repito:
he de poner cuidado al escribir
ordenarme bien para no caerme.

andrea mazas


viernes, 17 de junio de 2016

aquella mujer

No soy aquella mujer,
ahora ensanchada.
Mis estrías no son suyas,
no son suyos mis desvelos
ni esta arruga impertinente,
todo como un arado del tiempo
que me surca y llamo carácter.
No soy aquella mujer,
ahora hembra del día.
No madruga ella, ella
no conoce los soles que celebro
ni yo asumo ya su esmalte de luna.
Aquella mujer no era
la niña en el columpio,
la chica de peto,
hermana del pájaro.
Era loba, y sus dientes, humo.
Yo lavé su vestido roto,
tarareaba su tristeza,
la invocaba en los espejos.
Me destruyó una vez, solo una,
y el dolor me pareció hermoso.
Ya no quiero sus preguntas,
no atesoro sus miedos.
No va a volver.
Estoy rasgando sus telas,
he hecho trizas sus cristales,
aúllo despierta su silencio.
No soy aquella mujer,
ahora viva, ahora deseo.
La mató mi amor
y no la lloro.

andrea mazas

domingo, 6 de marzo de 2016

así se hizo mi grieta

Así se hizo mi grieta, así empezó la gotera.
El hombre malo manchó mi boca,
la boca blanca que yo tenía,
la que yo borré con aquel grito,
antes del silencio más lleno.
Así se hizo mi grieta, así empezó la gotera.
La tijera rebanó el vestido infantil.
Sus pestañas de papel me soltaron
y quedé desnuda ya, allí, en su verano,
con el miedo apretado en las venas.
Así se hizo mi grieta, así empezó la gotera.
Llora la niña que aún vive en mis diez años.
Filtra su memoria encharcada.
Cala mi edad adulta su llanto
tan callado y no acaba.
Así se hizo mi grieta, así empezó la gotera.
Así.

andrea mazas