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sábado, 23 de septiembre de 2017

trabajo

Voy al trabajo, digo, y callo. 
Callo que trabajan por mí 
las mujeres de mis ojos apagados, 
las de las manos de plomo,
las de vientre y pecho plano. 
No se sientan a la mesa con nosotros: 
dejan el pan y se marchan, 
no duermen contigo, no te abrazan, 
no leen el calor. Ellas no. 
Trabajan y pueden con todo 
menos conmigo, 
no escuchan tus canciones, 
desconocen la caricia, 
no amamantan y me detestan 
porque quedo en casa, aliviada, 
liviana, sin su cansancio, 
sin sus ojeras, húmeda y abierta, 
y frágil, tan frágil como un pájaro,
pero ligera, tan ligera, porque con ellas 
se llevan mi voz y mi boca, y tú, 
tú no me encuentras y no puedes besarme. 
Tan delgada quedo, me dejan, 
que el llanto de mi hija no calmo 
porque estoy desdoblada, 
partida en sus pedazos, sin truco, 
y de mis ideas no mana leche 
pero sí semillas de síes 
que los cachorros no mastican,
palabras dulces, de masa madre, 
arrullo, te quiero, pausa, la mirada 
libre en la ventana abierta. 
Los dejo en casa. Son, con vosotros, 
mi tribu, nuestros ritos, la paz en todo. 
En ellos espero detenida a las oficiales 
de mis ojos tristes, de mis manos tristes. 
Llegarán a casa y soltarán la cuerda 
que ata a mi animal en su jornada,
dejarán el pan y se marcharán, 
y yo tendré sin ellas, por fin, una casa, 
esta casa, y estaré en mi aldea, entera, 
al fin, sin ellas, otra vez.

andrea mazas

miércoles, 7 de junio de 2017

la siguiente

Lleva años diciendo que ella será la siguiente.
No hace nada para precipitar el final y resiste,
para sorpresa de todos.
No se siente sola: desde hace un tiempo
algunos muertos han entrado en su casa,
sin llamar a la puerta:
es posible que él la dejara abierta al marcharse.
A ella no le importa esta visita brumosa:
hubiera preferido que avisaran
pero no hacen demasiado ruido ni gasto.
La convivencia con ellos es fácil y no se quejan.
No les importa, por ejemplo, que ella repita
una y otra vez las mismas historias o que hable
de sus primeros amores todos estos últimos días.
No le reprochan que hoy no baje a la calle y camine,
aunque sea hasta la iglesia, para mantenerse ágil.
Estos muertos, al fin y al cabo, no son hijos suyos:
son comprensivos porque ya aceptaron el cansancio
y soltaron la cuchara.
Eso sí, están por todas partes, y es un incordio
tener que esquivarlos. Por eso se mueve poco,
no es pereza, y queda quieta tanto tiempo en su butaca.
Es difícil ir de una habitación a otra
en una casa como una trinchera llena de silencio.
En el pasillo, sin ir más lejos, esta semana yace
de nuevo el cuerpo de su marido.
En su memoria ya no quedan sanitarios
y ella no tiene fuerzas para levantar otro cadáver.
No siente miedo y sabe que no es un fantasma.
Es como si por él no hubiera pasado la muerte.
Se le ve tan joven, ahí tendido, con su último traje,
sin una sola arruga.
Pasa por encima de él al ir al baño o a la cocina
y le da las buenas noches antes de acostarse.
Parece trágica esta de sus últimas alegrías
pero le cuesta renunciar a ella y quizá por eso,
pese a que dice que será la siguiente,
resista.

sábado, 27 de mayo de 2017

mi columna vertebral: mudanza

«Mudanza» es el poema que ocupa las páginas 82 y 83 de mi primer libro, Mi columna vertebral. También es la primera canción del séptimo disco de Antonio de Pinto, Mi columna vertebral. 

Ambas obras han sido publicadas en forma de libro-disco por la editorial Baile del Sol, un sello que recientemente ha cumplido sus 25 años en la incesante labor, tan preciosa, tan necesaria, que consiste en contribuir a que en el mundo no falten hermosos libros.








Antonio de Pinto (Madrid, 1969) es un artesano de la composición. En su taller, al que bautizó En Mi Rincón en recuerdo y homenaje al primer disco que autoprodujo, ha preparado letras y letras de cientos de canciones. Unas cuantas están recogidas en alguno de sus seis discos de estudio anteriores. Mi columna vertebral nació cuando se decidió a hacer algo que tenía pendiente: convertir en canción un poema de otra persona. El azar, el amor y la fortuna quisieron no solo que la persona a la que eligiera para su experimento fuera yo, sino que además no limitara tan delicada tarea a un poema, una canción: De Pinto se animó y, finalmente, de 12 de mis textos esculpió las 12 canciones que recoge su nuevo trabajo de estudio. 


Si quieres saber más de Antonio de Pinto, puedes pinchar aquí para acceder a la entrada que Fernando González Lucini dedica a este ya veterano cantautor en la web Canción Con Todos. Puedes disfrutar de algunos de sus trabajos anteriores en Spotify y en su canal de YouTube.